jueves, diciembre 15, 2005

Generación Ramón García

La próxima vez que me pregunten contestaré que pertenezco a la generación Ramón García. Ni a la generación de la democracia, ni a la generación Naranjito, ni a la generación de Verano Azul, ni a la próxima generación de OT. La próxima vez que me pregunten diré: yo soy de la generación Ramón García. Es que ni MacGyver tiene tanto recorrido como este hombre. Desde que tengo consciencia recuerdo su capa castellana. Primero con aquel ¡Qué apostamos! que me tenía madrugando los domingos para ver la reposición de turno. Después llegarían los madrugones de domingo para ver las reposiciones de El gran juego de la oca, pero esto es otra historia, y ahora me avergüenzo de esos penosos gustos preadolescentes. Lo cierto es que se puede decir que he crecido con Ramón García, con el hijo que toda señora medio kitsch quisiera tener. Lo de ¡Qué apostamos! fue el inicio, pero es que los de la generación Ramón García, que ya llegamos tarde a su Grand Prix del verano, llevamos, con este, diez años atragantándonos con las uvas junto a él y su capita. Diez años. En mi casa a la hora de pelar langostinos en la cena de fin de año hasta le ponemos su platito para que deje las cáscaras sobrantes. Aunque por ahí he escuchado que hay reproducciones de Ramón García, sobre viejos televisores, junto a toritos y flamencas. Y digo viejos televisores porque los de ahora no dejan espacio ni para poner una mísera vaquilla de terciopelo negro.

Y mientras Ramón se convierte en parte del Belén, otros siguen diversificándose por el bien de todos. Aunque espero que no demasiado, pobres niños los que tuvieran que pertenecer a la generación Antonio Lobato.

2 Comments:

At 8:31 p. m., Blogger Mr.Incógnito said...

Y la compañía que da este buen señor todos y todos y todos los años.

Y que siempre le acompañe esa señora que viste de muchachuela todos todos todos los años

Y que...bueno, usted ya me entiende.

 
At 1:52 p. m., Anonymous Anónimo said...

SR. FUNES, YA ESTA BIEN DE HABLAR MAL DE LAS PERSONAS, UN POCO DE RESPETO A LOS PROFESIONALES, ES INDIGNANTE Y VERGONZOZO, ESO NO ES EL HUMOR!

 

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