lunes, abril 04, 2005

Dientes, dientes

He conseguido esquivar la muerte del Papa cuando creía que tendría que soportar otra hora de informativos. Hay una pequeña isla televisiva llamada Saber y Ganar en la que la muerte del Papa importa un carajo. "Estos empollones ateos", pensarán desde la curia romana. Casi al mismo tiempo que Juan Pablo II El Grande avanzaba por la plaza de San Pedro, a Jordi Hurtado no le cambiaba la cara. "Esa risa de ateo irrespetuoso", pensarán los cardenales.

La risa del ateo

1 Comments:

At 12:23 a. m., Anonymous Karunesh said...

Cómo luce Jordi esos piños. Pasa un poco como con el pelo de Sabina,que no es bisoñé(se postuló en su momento,la gente es mu mala).Ahí tienes al Hurtado,como en los años del blanco y negro(obviando el tema capilar),unos dientes atemporales para un clásico de nuestra televisión.Y es que,hay quien dice que tiene más años que el mismísimo Juanjo Cardenal.Ya digo,la gente es muuu mala.

 

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