miércoles, noviembre 30, 2005

Plato de hoy: Refrito a lo Pepe. Ensayo general

Anoche, y a pesar de los consejos, decidí presenciar el estreno de Rufus & Navarro y la madre que lo parió. Perdón, ya habrá tiempo para los insultos. De entrada, esperando a que comenzara el show de Pepe me doy cuenta, en los primeros y últimos 3 minutos que veo de la serie de la Sardá, que Abuela de verano es muy, pero que muy mala. Pensé: "La primera para Pepe". Lo que no sabía a esas horas, es que esos tres minutos iban a ser los mejores de la noche.

Bolígrafo en ristre, lo primero que veo es al Rambo de Santiago Urrialde diciendo “Esto va a ser un infierno”. Lo apunto, todavía con cierto asombro, en mi libretita de apuntes televisivos . Levanto la cabeza y veo a un señor Navarro más gordo, menos embutido en sus vaqueros, y con más pelo. Sí, creo que tiene más pelo desde que lo vi por última vez. Pero lo del pelo se quedó ahí. La segunda también en la frente. Los mejores 221 chistes de Pepe. Los que vieron este sketch, les doy el pésame; los que no lo vieron son muy afortunados. Ni siquiera las chicas del supuesto sketch cómico, que parecían bailarinas trasnochadas de El Gran Juego de la Oca con esos peinados y ese estilismo ochentero, pudieron evitar el desastre. Después vinieron la tercera, la cuarta, la quinta, la sexta; todas en la frente. Cámaras indecisos, reportajes excesivamente guionizados, y digo guionizados, porque el Rufus de anoche parecía el ensayo general de la versión en directo. Había minutos en los que el señor Pepe dejaba de mirar a cámara para leer, y cuando digo leer, digo leer; no en plan El informal, sino en plan segundo de primaria, o sea, haciendo pausas en las comas e interpretando los signos de exclamación.

Después un reportaje sobre la venta de medicamentos por internet y otro sobre los nuevos núcleos familiares. Todos muy aburridos y muy bien comentados por Pepe, que a esas alturas de programa ya era un hombre a un manojo de papeles pegado.

Continúa el refrito. Mujeres y biombos, cortinillas que me suenan a otro programa. "Qué buena serie era Abuela de verano".

El primer pase a publicidad da pie al primer comentario de la noche. El amigo Canelaveneno me dice: “¿Cómo puede cagarla tan rápido?” Yo no contesto, estoy con la señora Sardá. Pepe vuelve después de los anuncios y dice “Un poquito de ritmo, chicas.” Suenan los Rolling, que no sé si sabrán de la utilización de sus canciones para tamaño engendro televisivo, y entra Pepelu. Ya no sé que estoy viendo, y más cuando dan paso a un video que resume 30 años de democracia en 2 minutos. Vuelve Rambo; vuelve Florentino haciendo de Krispín Klander lo que da pie a dos de los mejores momentos de la noche.

Pepe dice (pasando por un momento del guión que no se despega de sus manos): ¿Y esta mariconada que estamos haciendo?

Florentino (caracterizado de Krispín): Por audiencia.

Pero lo mejor fue lo que le dijo Flo a continuación.

Flo: Esto es más patético que muchas de las cosas que he visto.

Pepe: (Risas)

Pero no era lo más patético. Lo más patético fue ver como un hombre disfrazado de Picachu, pero rosa, se hizo llamar Locachu y empezó a correr por todo el plató perseguido por las bailarinas coloreadas de El gran juego de la oca. Eso si que fue patético.

En conclusión, porque ya no pude más (abandoné con Joaquín Cortés), Pepe Navarro cobra un millón de euros por hacer el peor late night de la televisión española y, si me apuran, de parte de Portugal. Pepe Navarro cobra un millón de euros por hacer un refrito pestilente de los programas que ha dirigido y presentado. Pepe Navarro cobra un millón de euros para implantes de cabello. Y lo que más que llamó la atención, Pepe Navarro cobra un millón de euros por leer un guión malo.


Y encima con un 20,4% de cuota...

1 Comments:

At 1:31 p. m., Anonymous Anónimo said...

Totalmente de acuerdo con tus cometarios.
Yo ayer No salía de mi asombro, ¿Era una broma? ¿Se habían equivocado de cinta y estaban emitiendo un ensayo general?

Sencillamente bochornoso.

 

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